Primarias PSOE: ¿Segundas partes nunca fueron buenas?

Fuente: Antonio Tanarro

Pedro Sánchez ha amanecido esta mañana de la cama como Secretario General del PSOE. Otra vez. Desde aquel 1 de octubre de 2016, en el que anunció su dimisión, ha estado preparándose para volver a conquistar el poder socialista. Una vez pasada la euforia que se desató en la noche de ayer entre sus filas, ha llegado el momento de reflexionar acerca de todo lo que ha sucedido en estos últimos meses e intentar descifrar lo próximo que sucederá.

  • Larga campaña

No debemos olvidar que Pedro Sánchez hizo campaña prácticamente después del minuto 1 de su dimisión. Comenzó a crear su propia narrativa, que se terminó de consolidar con su renuncia al acta de diputado y la abstención final del PSOE que propició la investidura de Mariano Rajoy.

El líder del PSOE se presentó como un militante más, de base, dejando de lado las corbatas y remangándose los puños de las camisas. Con un discurso antiestablishment, supo canalizar mejor que la candidatura oficialista el sentir de la militancia. La abstención dolió mucho a los militantes socialistas y así lo han querido hacer saber. Susana Díaz tardó mucho en entrar al juego, quizá demasiado tarde. La ambigüedad y la expectación que fue generando no corrieron a su favor.

Sin duda, estas campañas no pasaran a la historia por la calidad de sus contenidos, o las novedades introducidas, pero lo cierto es que, frente al aparato del partido y los medios de comunicación, Pedro Sánchez se ha impuesto en la contienda.

Puede que suene algo extraño, pero recuerda en algunos aspectos al Presidente de los EEUU, Donald Trump. También tuvo que enfrentarse al aparato de su partido, utilizó una retórica agresiva, contraria a las élites que ostentan el poder, la mayoría de los medios de comunicación se posicionó en su contra, y ganó.

  • Los retos

Las primarias del PSOE se presentaron por una pugna de salvación. La pregunta es ¿realmente hay salvación para una organización partida por la mitad, con la militancia en plena guerra civil, sin rumbo fijo y con menos debate de ideas conforme pasa el tiempo?

El reto al que se enfrenta Sánchez debe pasar por empezar a responderse preguntas y tomar el timón de su partido. Lograr la cohesión y la unidad se antoja realmente complicado. A ello hay que sumarle que, pese a la victoria, los pesos pesados del partido siguen estando en su contra, por mucho que algunos estén reculando y otros comiencen la retirada. Por otro lado, la renuncia a su acta de diputado también le va a restar visibilidad política, algo que deberá solventar mejorando e implementando nuevas estrategias en materia de comunicación política.

Los partidos socialdemócratas están atravesando una grave crisis, perdidos y sin una dirección clara. Pedro debe de tener este hecho presente en todo momento si no quiere convertirse en el nuevo PASOK.

Por último, en una votación como la de ayer, es innegable que la militancia es clave, conectar con ella es un billete directo hacia la victoria, pero no debemos olvidar que en unas elecciones generales, la militancia por si sola no te lleva a la Moncloa. El reto más grande al que se enfrenta Sánchez es atraer a los votantes socialistas que no han creído en el proyecto del partido. Cosechó los dos peores resultados de la historia del partido en unas elecciones generales, algo que no puede volver a repetir.

No habrá terceras oportunidades.

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