Podemos: una moción para los medios

Podemos ha lanzado una ofensiva contra el Partido Popular. Este podría ser el resumen simple de lo que ha ocurrido durante la última semana en la vida política española, aunque el análisis sería insuficiente. Para alcanzar a comprender el significado del acontecimiento de hoy debemos de tener en cuenta el contexto.  En política, no mirar el contexto es perderse la mitad del pastel. El contexto nos sitúa, nos ubica y nos permite tener una visión más realista de todo cuanto acontece. En esta situación, el foco mediático se había trasladado a Cataluña, donde los desafíos del Govern al Ejecutivo de Mariano Rajoy estaban alcanzando cotas muy altas, previamente la atención se había situado en la lucha por el poder en el PSOE. En este contexto, donde Podemos se encontraba desplazado, ha utilizado una maniobra para volver a las cotas de protagonismo que gozaban anteriormente.

El modus operandi de la formación morada sigue las pautas establecidas desde su conformación como partido político. La aparición es los medios de comunicación es el aspecto fundamental en su estrategia. La relación que se estableció entre el partido de Pablo Iglesias y los diferentes medios fue, sin ninguna duda, clave en el meteórico ascenso que ha experimentado en los últimos años. La estrategia empleada dio sus frutos rápidamente: sorpresa en las elecciones europeas, los ayuntamientos del cambio, el casi “sorpasso”, etc.  Algo parecido sucedió en EE.UU. con Trump. Estar presente en boca de todos, en debates, discusiones o en un simple café. Si no estás en los medios no existes. La política mediatizada en su máximo esplendor. Ya lo hicieron antes, cuando aplicaron una serie de cambios en su lenguaje con el mismo propósito que se desprende en la moción de censura.

Recientemente, se filtraron documentos internos que alertaban de la perdida de espacio político en favor del partido socialista. Se antojaba crucial revertir la situación en la que se encontraban. Como ya hemos dicho, el proceso independentista catalán les había alejado de los focos principales y las elecciones a Secretario General del PSOE habían centrado la atención de todo el mundo. Resultado: Podemos pierde fuelle en las encuestas y Pedro Sánchez crece con el PSOE.

Para reclamar la atención de la opinión pública en un contexto tan delicado como en el que nos encontramos era necesario algo grande, potente, histórico. La tercera moción de censura a un Presidente del Gobierno. Las dos anteriores fracasaron, esta también lo hará. Pero el objetivo está claro: ser el centro de todas las miradas, colocarse de nuevo primeros en la casilla de salida. Hoy no habrá periódico, radio, revista o televisión que no se haga eco de lo que digan Irene Montero o Pablo Iglesias, y ese es precisamente el efecto que buscan.

La Historia marca un empate técnico. Una moción aupó al candidato a la Moncloa y la otra lo hundió. Es paradójico, pero al final, Pablo Iglesias se ha fijado mucho en Felipe González, utilizando su misma estrategia para alcanzar el poder. Es lo que tiene la política.

Podemos saldrá ganador de esta moción si consigue trasladar a la ciudadanía la imagen de única alternativa al Gobierno de Rajoy. Por su parte, Pedro Sánchez no estará presente en el hemiciclo para poder desactivar o minimizar los efectos de esta estrategia, pero si a Pablo le sale mal, la figura del Secretario General del PSOE no se verá desgastada y continuará en auge. Lo que está claro es que Podemos acaba de gastar una de sus mejores balas.

Los ciudadanos dirán. 

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