El lobby es un profundo acto democrático

Photo by Diego M. Radzinschi/THE NATIONAL LAW JOURNAL.

El lobby está de enhorabuena. Recientemente se ha puesto en marcha su regulación mediante una reforma del Reglamento del Congreso de los Diputados. Es una gran noticia, principalmente porque se antojaba muy necesaria, pero sigue siendo insuficiente comparada con la regulación que se tiene en el Parlamento Europeo, por poner un ejemplo. Los medios de comunicación, como es lógico, se han eco hecho de la noticia. Esto ha permitido a la ciudadanía acercarse un poquito más a las actividades que realizan los grupos de interés. Pero… ¿saben los ciudadanos qué es el lobby realmente?

Representar unos intereses legítimos de la sociedad civil ante la Administración es un acto democrático. La sencillez no le resta importancia.  El lobby es una forma de participación ciudadana de las muchas que existen. En este mismo blog nos hacíamos eco de otra forma de participación: el consumo político.   ¿Una democracia sin participación ciudadana sería realmente una democracia? En nuestra opinión, rotundamente no.

La ciudadanía lo identifica, normalmente, con movimientos oscuros, reservados en restaurantes, corrupción, influencias negativas, chantaje, presiones, dinero, poder. ¿Refleja esta opinión lo que supone realmente la actividad de lobby? No. Seamos claros, la política no es perfecta y los políticos tampoco. La agenda llena, muchos temas sobre la mesa y decisiones que tomar. Es imposible estar al corriente de toda la actualidad, disponer de toda la información necesaria, con su necesario contexto. No hay superhéroes en política. Es por ello que se hace necesaria la existencia de una figura especializada que provea a los políticos de la información precisa para que realicen su actividad, que mejoren la toma de decisiones, en definitiva, que estén mejor informados acerca de lo que van a hacer.

Mejorar la percepción de la ciudadanía sobre los lobbies es mejorar la percepción de la misma sobre la propia política. Todos los ciudadanos se asocian mediante los intereses comunes que poseen y al final, buscan que sus demandas sean escuchadas. Es la actividad más razonable y lógica que existe en nuestra sociedad.

Y en este punto, la comunicación política se torna fundamental. ¿Por qué? Principalmente, porque el lobismo es un acto de comunicación. Debemos tenerlo presente siempre. Una relación entre diferentes representantes de la sociedad. Ambos.

Para ello hay algo que debe ser fundamental por parte de todos los integrantes de los procesos que abarca el lobby: transparencia, transparencia, transparencia y transparencia. La regulación es un primer paso para cambiar la percepción ciudadana sobre la profesión, necesita mejoras, pero la semilla ya está plantada, por lo que es necesario un trabajo de los propios profesionales para que, poco a poco, se conceda el valor que merece esta actividad.

Nada que esconder, todo que mostrar.

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