La marca política en la actualidad

En estas primeras décadas de siglo si tenemos los nuevos partidos políticos que tenemos, si los tradicionales se comportan de un modo accesible y, nosotros, los ciudadanos, participamos de una forma más activa sin duda es el producto de una evolución ,de la asimilación de las nuevas dinámicas  y del concepto de ciudadanía permanente.

Este natural tránsito de la política y de la comunicación, no es ni más ni menos que el resultado de la democratización de la comunicación política y de un tratamiento ético de la misma que se refleja en la transparencia demandada por la ciudadanía.

En España, por fin, la visión estratégica de los partidos ha cambiado, existen nuevos paradigmas y maneras de hacer política.

Sin duda la madurez democrática, la globalización y las nuevas tecnologías nos ha llevado a un estado que nos equipara al resto de democracias occidentales, con nuestras idiosincrasias, y permiten gestionar la comunicación política de la forma  deseada por los ciudadanos…o a l menos acercarnos a ellos de una forma positiva para ambas partes.

El concepto de tecnopolítica resume en una palabra esa tendencia actual. La marca política en la actualidad debe mostrar que ese factor de renovación no reside exclusivamente en  el avance de la tecnología “per se” .

Por lo que la marca política ya no refleja exclusivamente una ideología si no sentimiento y emoción. Cambian las formas para cambiar el contenido. Los ciudadanos y los partidos han de compartir, no enviarse mensajes con los medios de comunicación como únicos intermediarios autorizados.

Los medios de comunicación social son interlocutores cualificados y técnicamente preparados pero no son ya, desde hace tiempo, el único interlocutor válido en la comunicación política con la marca.

La marca política reflejará el poder de lo compartido, de la creatividad, la diferenciación y las nuevas soluciones. Proximidad y resultados que satisfagan al ciudadano que es al final lo que nos van a pedir.

Si estamos desde la marca política utilizando las herramientas del marketing empresarial desde un prisma político, convenceremos a nuevos votantes y fidelizaremos los actuales.

Para los partidos, la profesionalización de sus cargos y de sus activos asesores es vital. Es por ello que la incorporación del profesional externo a los partidos ayuda a este proceso de revitalización y modernización de la marca política.

Esto es algo arduo y no fácil para los partidos ya que dicha profesionalización conlleva pérdida del control sobre, por ejemplo, las campañas o la cesión de comunicación a terceros.

Pero en este entorno de campaña permanente conectada con los medios de comunicación y a los técnicos de prospección de opinión pública ha pasado a ser clave en la conformación del mensaje de la marca política.

Esto, desde luego, provoca fricciones con la militancia, la competencia interna que deben interpretar nuevos roles dentro de este panorama que encaja con esta visión y la transformación estratégica de los partidos.

La estrategia ha evolucionado a una continua venta de activos políticos a los ciudadanos con la finalidad de convencerles para que “compren su producto”( buena marcha de la economía, mejoras sociales, estabilidad, crecimiento, transparencia, coherencia, diálogo…) .

En este mercado electoral nacional e internacional tan sumamente volátil los partidos han de crear marca política para maximizar su rendimiento electoral. Llegar a la memoria y a los corazones de los ciudadanos buscando esa relación estable y duradera de aquellos  que consigan productos políticos de identidad clara y coherentes con su mensaje, y ,por supuesto, el bienestar ciudadano en términos generales.

 

Nacho Espada

Consultor político y de Comunicación Estratégica

 

 

 

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